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Características
distintivas (Henry Lie)
¿Tiene el objeto alguna característica física
que pueda ayudar a identificarlo (por ejemplo, desperfectos, reparaciones
o defectos de fabricación)?
Las condiciones físicas de un objeto aportan una de las ayudas
más valiosas para la identificación del mismo. Esto
es particularmente cierto cuando el diseño del objeto es
igual al de otros muchos, o cuando el objeto es muy parecido a otros
del mismo tipo . Las Características Distintivas permiten
registrar los rasgos distintivos de un objeto (por ejemplo, rayas,
grietas, manchas, gotas de pintura o de barniz, burbujas, textura
de la superficie, etc.) que podrían ayudar a identificarlo.
En general, estas características distintivas son minúsculas
en relación al tamaño del objeto, y suelen ser el
resultado de pequeños accidentes ocurridos durante la fabricación
de un objeto o de desperfectos sufridos posteriormente.
Registro de las características distintivas
El mejor método para registrar las características
distintivas de un objeto es combinar un texto descriptivo con fotografías
y bocetos.
Una descripción escrita tiene la ventaja de que no requiere
instrumentos especiales, ni habilidades artísticas de ningún
tipo. Tampoco requiere materiales adicionales como, por ejemplo,
impresiones fotográficas. Un texto escrito puede incorporarse
a una base de datos más fácilmente que las fotografías
o los bocetos. Sin embargo, las descripciones suelen ser menos precisas
que las imágenes-, y por esto no se recomienda el uso exclusivo
de descripciones textuales. Hay que evitar descripciones en las
que se usen palabras como bueno, regular o mal, porque
con ellas ni se describe el objeto ni se aporta ninguna información
útil en caso de que el objeto sufriera algún daño
y se necesitara alguna evidencia de su apariencia original.
Cuando se tomen fotografías de características distintivas,
hay que tener mucho cuidado en seleccionar características
bien visibles y registrarlas con precisión. Los bocetos pueden
complementar las descripciones escritas y las fotografías
de una característica distintiva, porque permiten localizarla
en el objeto y dar una idea de su forma y proporciones. Aunque un
simple boceto se concibe y se hace en pocos minutos, puede aportar
información muy clara y precisa sobre una característica
física determinada.
Selección de una característica física
La naturaleza del objeto a menudo determina el tipo de característica
física que se escoge. En principio, la característica
seleccionada debería ser suficientemente grande como para
poder observarse a simple vista. Los componentes estructurales o
los elementos de diseño en las decoraciones de la superficie
no deberían elegirse como características distintivas
porque probablemente se repiten en objetos similares, o en copias
o ejemplares de una misma edición. Además de ser única,
la característica seleccionada tiene que ser duradera para
que el registro sea válido durante mucho tiempo. Algunas
características pueden desaparecer debido a cambios accidentales
o intencionados, como ocurre cuando se cortan los bordes de un objeto
de papel o de una pintura, se barniza una superficie decorativa
o se pule la superficie de un objeto de metal. Otra cuestión
importante, a parte de la singularidad y la durabilidad, es que
la característica elegida se pueda documentar con facilidad
y se pueda reconocer después a partir del registro.
Obras en papel
Algunas de las características físicas más
comunes de los objetos de papel son roturas, arrugas, rozaduras,
agujeros (con pérdida de material), reparaciones estructurales
u otro tipo de restauración, manchas (existentes y extraídas),
marcas de agua, diseños de los bordes, corte de los bordes,
así como el tipo y la localización exacta de las marcas
de agua y del coleccionista. La consistencia en la calidad del papel
y la uniformidad de los métodos empleados para imprimir ediciones
múltiples hacen que sea difícil diferenciar los objetos.
Debido a la gran similitud entre los múltiples es aconsejable
seleccionar como mínimo dos características.
Pinturas
En general, las pinturas presentan menos problemas que las ediciones
múltiples de una obra en papel. Sin embargo, algunos estilos
pictóricos se prestan a la producción de copias idénticas,
y no se puede contar con que el diseño aporte diferencias
de importancia. En estos casos es mejor examinar la superficie pictórica
y ver si hay grietas o pinceladas distintivas, desperfectos o pérdidas
de material, reparaciones o irregularidades en los bordes del lienzo,
o alguna particularidad en la distribución de la pintura
en la periferia. Cuando el artista pinta con una técnica
dinámica que resulta en una distribución distintiva
de la pintura, los detalles fotográficos de los elementos
de diseño pueden constituir un conjunto de rasgos distintivos
fiable y fácil de localizar. El reverso de una pintura suele
ser también una fuente de información excelente, ya
que allí se pueden encontrar firmas, inscripciones, manchas,
sellos, desperfectos, o características peculiares del soporte
de la tela. Véase la sección Textiles
para comentarios más detallados sobre la tela.
Tanto las pinturas como los objetos de papel son vulnerables en
el sentido de que se pueden cortar para reducirlos de tamaño.
Por lo tanto, no es aconsejable registrar sólo las características
distintivas que se encuentran en los bordes del objeto. Asimismo,
al registrar un obra no se debe dar demasiada importancia a las
restauraciones, ya que con el paso del tiempo éstas están
sujetas a cambios. Además, en muchas pinturas las restauraciones
son prácticamente invisibles y, por consiguiente, es difícil
registrarlas. Las mejores características distintivas son
aquellas que ocurren en las áreas menos susceptibles a pérdidas
o alteraciones.
Metales
Los objetos de metal fundido frecuentemente forman parte de ediciones
múltiples. Como ocurre con las impresiones en papel, es preciso
seleccionar únicamente las características distintivas
de las piezas individuales, no las del modelo del que derivan. Las
marcas dejadas por las herramientas en la superficie del metal después
de la fundición pueden ofrecer características distintivas
muy útiles para la documentación.
Los defectos de fundición como, por ejemplo, las burbujas
de aire u otros vacíos más grandes en el metal, así
como las reparaciones a las que se haya sometido el objeto para
enmendar estas imperfecciones, son rasgos distintivos apropiados;
también lo son las huellas dejadas en la superficie por el
fluir del metal durante la fundición. Los objetos de metal
fundido tienen muchas características en común con
otros objetos metálicos. En ellos se pueden encontrar rayas,
rozaduras y abolladuras, irregularidades en la soldadura o reparaciones
que pueden aportar información importante para la documentación
del objeto. No obstante, existe la posibilidad de que con el tiempo
algunas de estas características desaparezcan, sea porque
la superficie del objeto se haya alterado o pulido, o bien porque
se haya pintado o se le haya aplicado una capa protectora.
Vidrio y cerámica
La uniformidad de los métodos empleados en la producción
de objetos de vidrio y de cerámica hace que sea muy difícil
diferenciarlos. Para esta categoría de objetos los rasgos
distintivos más comunes son las muescas o pérdidas
más grandes de material, la textura del vidriado, las grietas,
burbujas, rayas, frotaduras y reparaciones, así como las
áreas en que la textura de la superficie es irregular o tiene
una coloración distinta. También se pueden registrar
las irregularidades que se observen en el diseño intencionado
del objeto.
Madera
Los objetos de madera son generalmente piezas únicas y ofrecen
una gran variedad de características distintivas. Además
de las características derivadas de los desperfectos que
se observan en los objetos, las obras de madera pueden identificarse
por la textura del grano o el veteado del material, las irregularidades
en las juntas, los detalles en las incisiones o en la talla de la
superficie, y las marcas dejadas por la sierra al cortar la madera.
Los detalles de las capas decorativas superficiales y las incrustaciones
proporcionan también rasgos idóneos para la documentación,
siempre y cuando no sean características muy comunes.
Textiles
Los tejidos hechos a máquina, e incluso los que están
hechos a mano, suelen fabricarse con mucha uniformidad. En algunos
casos, las irregularidades en la fabricación de los distintos
componentes del tejido puede que ofrezcan algunas características
distintivas. En general, es mejor seleccionar particularidades debidas
a pérdidas de material, rasgaduras, diferencias en el desgaste
de la tela, irregularidades del tejido o de la fibra, remiendos,
manchas, e irregularidades en la aplicación de los tintes.
Como registrar la localización de las características
distintivas
Siempre hay que registrar la localización de las características
distintivas que se hayan seleccionado. El mejor método para
documentar la localización de las características
distintivas es tomar una fotografía del objeto. Cuando no
es posible fotografiar el objeto, se puede añadir esta información
a su descripción escrita o a un boceto del mismo. Como ocurre
con la descripción de las características distintivas,
cuanto más precisa sea la descripción de la localización,
más útil será al registrar el objeto.
Observaciones sobre seguridad
Cuando se trata de obras de arte famosas, es mejor no divulgar la
existencia de documentación relacionada con las características
distintivas de la obra. Así, en caso de robo, el dueño/depositario
y la policía poseen información sobre la obra que
nadie más conoce. Cualquier persona podría conseguir
en una publicación la descripción, e incluso las dimensiones,
de una pintura robada y pretender que la obra está en sus
manos para conseguir un rescate. Sin embargo, esta persona difícilmente
podría responder a una pregunta como la siguiente: "¿Qué
se ve en la parte superior izquierda del reverso del lienzo?".
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